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ene. 1

Científicos descubren que el cuerpo humano es una proyección de la consciencia.

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El pensamiento humano determina la realidad, este es uno de los principios fundamentales de la física cuántica.El pensamiento humano determina la realidad, este es uno de los principios fundamentales de la física cuántica.
El pensamiento humano determina la realidad, este es uno de los principios fundamentales de la física cuántica.

 

En este artículo, vamos a explorar la posibilidad de que su cuerpo sea una proyección holográfica de su conciencia a medida que influye directamente en el holograma y, por tanto, tener un control total sobre la salud física de su cuerpo. También exploraremos específicamente el mecanismo exacto detrás de este principio.

 

El pensamiento humano determina la realidad, este es uno de los principios fundamentales de la física cuántica.

 

A principios de 1900 demostraron que sin lugar a dudas, con un experimento llamado la doble rendija. Encontraron que el factor determinante del comportamiento energético (“partículas”) a nivel cuántico es la conciencia del espectador. Por ejemplo, los electrones en la misma condición a veces actúan como partículas, y luego en otras ocasiones se cambiarían a actuar como onda (energía) sin forma.

 

El mundo cuántico nos está esperando para tomar una decisión para él saber cómo comportarse. Es por eso que los físicos cuánticos tienen tales dificultades para explicar y definir el mundo cuántico. Somos verdaderamente, en todo el sentido de la palabra, maestros de la creación porque decidimos lo que se manifiesta.

 

La cosa es que el nivel cuántico de la realidad no es un aspecto local e insignificante de la creación. Lo que nos rodea es el nivel más fundamental de la creación, además del campo unificado. El campo energético humano está interactuando e influye en el campo cuántico que nos rodea en todo momento y el poder de nuestras creencias e intenciones se infunde en nuestro campo de energía, debido a que son fijados por la energía de nuestros pensamientos y emociones.

 

Por lo tanto, la fusión de nuestros pensamientos, emociones, creencias e intenciones, que llamaré el campo energético humano para simplificar, es la realidad cuántica perpetuamente dentro de nosotros y alrededor de nosotros, en cada momento de nuestra existencia.

 

Tenemos el control y la responsabilidad total y completa sobre lo que elegimos con nuestra atención a manifestarse fuera del campo en el momento siguiente, nuestro poder y capacidad de hacer esto depende totalmente de lo que creemos, y la forma en que lo estamos sintiendo.

El caso Vittorio Michelli

En 1962, fue admitido en el Hospital Militar de Verona, Italia, con un gran tumor en su cadera izquierda. Los médicos sabían que no podían ayudarle porque su caso era considerado imposible y fue enviado a casa sin tratamiento, y después de unos 10 meses, el hueso de la cadera izquierda lo tenía completamente desintegrado.

 

Como último recurso, viajó a Lourdes, Francia, y bañado en la primavera de allí (que es un famoso lugar sagrado cristiano para producir milagros). Inmediatamente comenzó a sentirse mejor, recuperó su apetito, y se bañó en la primavera unas cuantas veces.

Después de unos meses de estar en casa, sintió un fuerte sentido de bienestar por lo que le pidió a los médicos que le hicieran radiografías de nuevo, y se sorprendieron al encontrar que su tumor se había reducido. En los próximos meses se mantuvo una estrecha vigilancia sobre él, y sus rayos X mostraron que su tumor continuó disminuyendo, hasta que con el tiempo el tumor ¡había desaparecido!

 

Puesto que su tumor había desaparecido, su cadera comenzó a regenerarse. Después de dos meses, estaba caminando de nuevo, y unos años más tarde, su hueso de la cadera se regeneró completamente.

 

La Comisión Médica del Vaticano, en su informe oficial, dijo: “Una notable reconstrucción del hueso pélvico” se hizo rayos X en 1964, 1965, 1968 y 1969 confirman categóricamente que una reconstrucción ósea imprevista e incluso misteriosa a sorprendió al mundo de la medicina “.

 

Normalmente este caso sería considerado milagroso y, de hecho, realmente lo es. Pero parece milagroso en el sentido de la verdadera fuerza de la intención humana y la creencia que muestra. Además, este es una poderosa evidencia que sugiere que hay una estructura energética que está más allá de nuestros “cuerpos materiales ”, ya que es uno de las únicas explicaciones lógicas para el hueso de la cadera de Vittorio Michelli, a menos que hubiera algún tipo de modelo energético que estaba instruyendo a su crecimiento, que, al igual que la comisión médica del Vaticano claramente, era “desconocido en los anales de la medicina mundial”.

 

En la medicina, tal vez este caso era desconocido, pero lo mismo no puede decirse de la física. A nivel atómico, los átomos que unen se unen entre sí para formar moléculas que tienen estructuras geométricas específicas como si no hubiera un modelo energético que diga que se adhieran a las formas que las mantienen unidas.

 

Si nuestros cuerpos son una proyección de la conciencia, entonces nuestra conciencia crearía un modelo energético para que nuestros átomos y moléculas se alineen para crear nuestros cuerpos. Hay evidencia que sugiere fuertemente la existencia de este modelo energético (o campo de energía humana) en la nueva investigación sobre el ADN que demuestra que transmite, recibe, y por lo tanto lee la energía directamente del campo.

El caso de Michelli es un ejemplo perfecto de nuestra capacidad humana para volver a organizar esta estructura de vacío con nuestra energía y así manifestar lo que queremos, de manera que lo que ocurre verdaderamente parecen resultados milagrosos.

El hecho de que él comenzó a sentirse mejor y empezó a creer que fue sanado sugiere que fue la clave de su cura. Algunos pueden querer seguir con la creencia de que Dios ha sanado a este hombre, y estoy de acuerdo con ellos. Pero nosotros probablemente discordaremos sobre la naturaleza de Dios.

 

La fuerza que llamamos Dios es el poder y la conciencia infinita detrás de la creación y por lo tanto, cuando se estableció contacto con nuestra conciencia, es decir, sin pensar y a través de la meditación, nos abrimos a la infinidad de nuestra propia conciencia.

Cuando nos abrimos a esta energía, nos permitimos sentir “una poderosa sensación de bienestar” y saber que este poder tiene el asombroso poder para crear la realidad, y directamente afectan a nuestra biología.

El cuerpo como una proyección de la conciencia.

Esto es absolutamente crucial para la comprensión de nuestra capacidad de curación. Nuestros cuerpos son una proyección holográfica de nuestra conciencia y que son la suma total de nuestras creencias sobre nosotros mismos.

 

Si podemos cambiar nuestras creencias sobre nosotros mismos, podemos cambiar la energía que define nuestro campo energético humano, entonces podemos cambiar el modelo energético con el que nuestro cuerpo está alineado.

 

Deepak Chopra contó una historia que ilustra esto a la perfección en su libro, cómo conocer a Dios. Un amigo suyo se lesionó el pie mientras que entrenaba en un gimnasio porque no estaba acostumbrado a utilizar una de las máquinas. El dolor en la pierna creció durante los días, y cada vez era más difícil caminar, y luego en el “examen médico se descubrió que tenía una condición común conocida como fascitis plantar, se produce cuando el tejido conectivo entre el talón y la parte delantera del pie se estira o se rompe.

Su amigo decidido no hacerse cirugía y en su lugar aguantar un poco más, pero con el tiempo se encontró con mucho dolor y dificultad para caminar. Buscó un sanador chino en tiempos de desesperación. Este hombre chino fue la aparición común, y no dio “ninguna evidencia de ser místico o espiritual, o de otra manera dotado con la curación.”

 

El amigo herido Deepak Chopra sigue: “Después de tocar mi pie suavemente, se levantó e hizo algunas señales en el aire detrás de mi espalda, nunca realmente me tocó, y cuando le pregunté qué estaba haciendo, dijo que simplemente estaba activando algunos interruptores en mi campo de energía, lo hizo por un minuto y luego me pidió que me levantara, ya no había ninguna sensación de dolor”

“Para mi sorpresa le pregunté qué había hecho. Me dijo que el cuerpo era una imagen proyectada por la mente, y un estado saludable de mente sigue esta imagen intacta y equilibrada. Sin embargo, las lesiones y el dolor pueden causarnos a retirar nuestra atención de la zona afectada.

 

En este caso, la imagen del cuerpo comienza a deteriorarse; sus patrones de energía se dañan, poco saludable. Así que el sanador restauró el estándar correcto­. Después la propia mente del paciente asume la responsabilidad de que sigue siendo así”

Esta historia me ha fascinado y me inspiró desde entonces. Como hemos visto, la realidad parpadea dentro y fuera numerosas veces por segundo, oscilantes entre la forma y lo informe, y la física cuántica sabe que nuestros pensamientos y creencias influyen en la realidad cuántica que es el origen del mundo material. Por lo tanto, es natural suponer que hay una fuente de energía.

 

Creo que está absolutamente claro que debemos comenzar a considerarnos a nosotros mismos como algo más que un cuerpo físico. De hecho, es mucho más coherente de pensar en nosotros mismos como un campo de energía luminosa organizarnos en un cuerpo, o la conciencia como manifiesto y experiencia temporalmente de este nivel de realidad a través de nuestros cuerpos.

 

Somos mucho más de lo que pensamos que somos, e infinitamente más de lo que hemos hecho creer. El siguiente paso que tiene que tomar nuestra evolución humana implica que nosotros aprendemos cómo utilizar y mejorar este poder que tenemos para influir en la realidad. Todo lo que necesitamos hacer es purificar nuestra energía a la proyección de energía de nuestro cuerpo.

 

Entonces nuestros átomos y moléculas se alinean perfectamente con esta estructura, porque no hay interferencias energía para romper la imagen de nuestro cuerpo como fue diseñado por nuestra conciencia. Y al hacerlo nos estamos alineando con los principios universales. Nuestro campo de energía luminosa es, por supuesto, vibrante y nuestra energía fluye naturalmente sin obstáculos como una poderosa corriente de la conciencia, pero los niveles inferiores de la conciencia por los que hemos sido condicionados para vivir como parte de nuestro adoctrinamiento social interrumpe este flujo y obstaculiza su perfección en todas partes.

 

Otro concepto clave para entender es que su cuerpo siempre se regenera. En una conferencia de Deepak Chopra señaló que los átomos no envejecen. Ellos no mueren, y existen los mismos átomos que existían en el Big Bang hace unos 14 mil millones años aún hoy, algunos de los cuales todavía están en ti.

 

Cada año, el 98% de los átomos en su cuerpo se sustituyen por “nuevos” átomos. Estás constantemente muriendo y renaciendo.

 

Cada tres días tienes un nuevo revestimiento del estómago y cada mes tienes la piel nueva, cada tres meses tiene un nuevo esqueleto y cada año hay casi un organismo completamente nuevo.

 

Deepak Chopra lo describe muy bien, diciendo que nuestros átomos “son como las aves migratorias.” Ellos no son permanentes, son completamente independientes, y están a la deriva en el espacio y tiempo y sólo se organizan en estructuras como nuestros cuerpos por nada menos que nuestro campo de energía que organiza cómo un campo magnético organiza presentaciones, sólo un poco más complejo. Tu cuerpo no es el verdadero tú. Tu cuerpo es sólo una proyección de lo que tú crees sobre ti mismo.

 

Tú eres conciencia pura, y lo que realmente eres es una conciencia creativa infinita que se manifiesta en la realidad y la realidad de la co­creación con otros aspectos de ti mismo (ya que cada ser es una conciencia universal infinita de expresión que lleva la etiqueta de Dios), entonces puedes comenzar a tomar el control total sobre tu cuerpo, tu salud y tu vida.

 

El dolor crónico, enfermedad o lesiones antiguas que tienes en tu cuerpo no es realmente en tu cuerpo, es tu mente. Más específicamente, son una función de su percepción. Así que tú estás sosteniendo la enfermedad y el dolor dentro de su conciencia, y por lo tanto está impreso en su campo de energía, y sólo entonces comienzan a manifestarse en su fisiología.

 

Entonces no es sólo nuestra salud la que está completamente fuera de nuestro control intencional, la velocidad a la que envejecemos, incluso puede estar bajo nuestro control también. No estoy sugiriendo que puedas ser inmortal, porque ya somos seres de conciencia infinita. Lo que estoy sugiriendo es que, en un tiempo olvidado, y en un futuro próximo, los seres humanos se darán cuenta de nuevo y tenendrás la capacidad de vivir de este campo, y vivir conscientes de su naturaleza como energía pura de seres luminosos.

 

En ese momento los seres humanos se darán cuenta de que el cuerpo es una manifestación más alta. Y un día vamos a llegar a un punto en que podamos regenerar continuamente nuestros cuerpos a voluntad porque vivimos en el campo de la energía infinita, y por lo tanto nuestros cuerpos simplemente operarán a una frecuencia más alta para que podamos vivir en ellas hasta que nuestro trabajo esté completo y decidamos seguir adelante.

 

¿Fantástico? Sí. El único obstáculo para llegar a esta naturaleza del universo es su propia conciencia, su nivel de atención, y sus creencias. Nuestra capacidad de curar está directamente relacionado con nuestro nivel de atención y nuestro nivel de creencias. Por ejemplo, podemos sanar de cualquier afección, enfermedad o lesión, ya que tenemos la certeza absoluta, la comprensión, de que vamos a ser sanados.

Esto se consigue directamente mediante el acceso al nivel más fundamental de la realidad a través de la meditación profunda. Esto se debe a que el nivel fundamental de la realidad, todo es posible, y la reestructuración de la realidad se basa únicamente en nuestras creencias y expectativas.

 

Somos pura energía, y hay un potencial infinito en nuestra energía. Tú no tienes limitaciones, y nada es imposible. Sólo son tus creencias que dictan lo que puedes y no puedes hacer. “Los milagros suceden, no en oposición a la naturaleza, pero a diferencia de lo que sabemos de la naturaleza.” ­

 

 

 

 

Fuente: APNB

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    oct. 22

    Sin duda, una de las teorías que más ha influido en la psicología moderna es la de la inteligencia emocional de Daniel Goleman. Este autor defiende que la capacidad intelectual no es en absoluto la más importante a la hora de predecir el éxito de las personas . Por el contrario, nuestras competencias emocionales tendrían un peso mayor. Desde que el concepto de inteligencia emocional ha pasado a formar parte de nuestra cultura, a día de hoy prácticamente todo el mundo ha oído hablar de esta idea. Pero, ¿en qué consiste realmente ser inteligente emocionalmente? ¿En qué se traduce esta capacidad? ¿Qué es la inteligencia emocional? Para Goleman, la capacidad de entender y trabajar con los sentimientos depende de diferentes competencias emocionales. Para considerar que una persona tiene una inteligencia emocional alta, debe demostrar buenas habilidades en la totalidad de dichas competencias emocionales . Para Goleman, hablar de sentimientos era prácticamente hablar de emociones; los primeros eran generadores de los segundos y, por tanto, existía una mutua conexión. Así, este concepto de inteligencia emocional no se basa en una sola capacidad, sino en varias , que se retroalimentan y se influyen las unas a las otras. Esta idea está muy influida por la teoría de las inteligencias múltiples , de Howard Gardner. Para ambos autores,  las facultades mentales de una persona son mucho más complejas de lo que hasta el momento se había considerado . En los trabajos de este autor, no se percibe la capacidad intelectual como un solo elemento; son, por el contrario, varios los factores que influyen en el nivel de inteligencia de un individuo. Competencias emocionales según Goleman Gardner ya tenía en cuenta en cierta medida las habilidades emocionales de una persona. En su modelo, estas habilidades estaban representadas por dos tipos de inteligencia: la intrapersonal y la interpersonal . En la teoría de Goleman, por el contrario, las competencias emocionales forman una categoría separada de todos los demás tipos de inteligencia . Así, en su modelo, las habilidades más importantes a la hora de trabajar con los sentimientos son las siguientes: Autoconciencia . Es la capacidad de entender las propias emociones. Autorregulación . Se trata de la habilidad de manejar e influir en los propios sentimientos. Motivación . Definida como la capacidad de empujarse a uno mismo a actuar para conseguir las propias metas. Empatía . Es la habilidad para comprender las emociones de otros individuos, y tenerlas en cuenta a la hora de actuar. Habilidades sociales . Se trata del conjunto de capacidades que nos ayudan a establecer relaciones satisfactorias con otras personas. A continuación, estudiaremos en qué consiste cada una de las anteriores competencias. 1- Autoconciencia El primer paso para poder trabajar efectivamente con las emociones es darnos cuenta de que existen . En un principio, esto puede parecer algo muy sencillo, pero la realidad es que no es tan fácil desarrollar esta habilidad. ¿Cuántas veces te has sentido molesto con alguien sin entender realmente por qué? ¿En cuántas ocasiones te ha invadido una tristeza aparentemente inexplicable? La autoconciencia sería, entonces, la habilidad que nos permitiría examinar nuestras propias emociones y comprenderlas en su totalidad . Esto nos ayudaría a encontrar su origen y el mensaje que nos quieren transmitir, pero también a ponerles nombre y a comprender cómo influyen en cada situación. 2- Autorregulación Una vez que hemos descubierto qué es exactamente lo que sentimos y por qué,  debemos ser capaces de influir sobre ello . De eso precisamente se encarga la segunda de las competencias emocionales: cuando aprendemos a autorregularnos, adquirimos la habilidad de cambiar nuestros sentimientos, voluntariamente, en cierta medida. Por supuesto, esto no implica que puedas alcanzar cualquier estado de ánimo con tan solo desearlo. Por el contrario,  la autorregulación nos ayudará a entender los pasos que debemos dar para sentirnos de una manera diferente . La puesta en práctica de esta habilidad es muy útil, ya que nos permite evitar relativamente aquellas emociones que más nos sabotean y fomentar las que nos ayudan. 3- Motivación La tercera de las competencias emocionales de Goleman es la última que tiene que ver con los propios sentimientos. Está estrechamente relacionada con la autorregulación, pero lleva la capacidad para cambiar nuestro estado un paso más allá. Desde su perspectiva, si aprendes a motivarte, serás capaz de emprender acciones valiosas que te beneficien, superando la pereza que te puedan dar algunas. De hecho, algunos estudios nos muestran que  la capacidad de automotivarnos es una de las más importantes a la hora de alcanzar el éxito . Esta, además de ser una regla poderosa, lleva imantada la virtud de ser aplicable a muchas áreas vitales. 4- Empatía Prácticamente todo el mundo ha oído hablar de la empatía. En su forma más básica, se trata de la capacidad de comprender los sentimientos de otras personas . Sin embargo, tal y como la definió Goleman, se trata de una competencia más compleja. Así, para este autor, la empatía nos permite no solo entender las emociones de otros, sino tenerlas en cuenta a la hora de planificar nuestras propias acciones . Sin ella, no seríamos conscientes de nuestro impacto en los demás, y por lo tanto sería mucho más sencillo que hiciéramos daño a la gente sin darnos cuenta. 5- Habilidades sociales La última de las competencias emocionales de Goleman es más bien un conjunto de capacidades: se trata de todo aquello que nos permite relacionarnos con los demás de manera efectiva . Así, implicaría aspectos como: La habilidad para hablar en público .La capacidad de conectar con los demás.La superación del miedo a hablar con desconocidos.Etc. Un último apunte Es importante mencionar que  todas estas competencias emocionales pueden ser aprendidas . Al contrario que la capacidad intelectual, que se supone que es innata, las habilidades de la Inteligencia Emocional pueden desarrollarse mediante el esfuerzo voluntario y personal. Por lo tanto, incluso aunque consideres que no cuentas con un nivel muy alto de inteligencia emocional, no hay razón para que desesperes: con el trabajo adecuado, podrás desarrollar estas habilidades que están tan asociadas al éxito . Fuente: La Mente es maravillosa
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    oct. 15

    Periodista de éxito, vivía atrapada en las drogas y el alcohol, la ira y el miedo hasta que descubrió en la meditación un camino de liberación de sus adicciones físicas y emocionales. “Mi incapacidad de hablar acerca de mi maltrato sexual, físico y emocional había ido depositando capas de emociones tóxicas no expresadas. Me había convertido en víctima de mi pasado. Para mí la meditación fue lo que reventó la tapa sobre todo lo que intentaba mantener fuera de la vista. La práctica meditativa del mindfulness -ser consciente en cada momento- fue cómo disponer de un telescopio dirigido a mi corazón. A la luz de esa atención hacia mí misma no pude esconder el hecho de que mi corazón estaba lleno de cólera, ni pude continuar intelectualizando o anestesiando mi recorrido por la vida”, escribe Valerie Mason-John en Desintoxica tu corazón. Meditaciones para sanar traumas emocionales (Ed. Kairós). Formadora en gestión de la ira , nos encontramos con ella en La Casa del Tíbet de Barcelona dónde ha dado un taller (“Mindfulness y el círculo vicioso de las adicciones. Libera las cadenas de tu sufrimiento”) para tomar conciencia de las adicciones que hay en nuestra vida y ayudar a liberarnos de ellas. ENTREVISTA CON VALERIE MASON-JOHN ¿Todos en cierta medida somos adictos a algo, ya sea una sustancia, una emoción, una relación, la comida, el trabajo... ? Yo veo adicciones continuamente. Para ciertas personas la adicción que sufren es una cuestión de vida o muerte, pero otras personas sufren adicciones que conllevan una muerte más lenta. Una de las definiciones de adicción es sentir anhelo de algo y que en este deseo haya un elemento de perdida de control, una compulsividad y una necesidad de ello a pesar de las consecuencias. Yo me puedo decir: “No, no. Yo no sufro nada de todo esto”. Esta es la trampa. Carl Hart, un profesor de neurociencia y psicología de la Universidad de Columbia, explica que nuestros comportamientos adictivos a menudo están estrechamente relacionados con nuestra imperiosa necesidad de ser felices todo el tiempo. La gente que quiere ser feliz continuamente se auto-genera mucho sufrimiento porque, cuando no alcanzan ese ideal de felicidad, se sienten muy desgraciados. ¿Escapamos del dolor como los adictos? Los seres humanos tendemos a escapar de la experiencia. Llegamos incluso a evitar y a sabotear las experiencias placenteras. Nos estamos divirtiendo y decimos: “Esto no basta, no es suficiente. Necesito más”. Es como si estás saboreando una maravillosa comida y piensas en lo que vendrá después o te entristeces con el último bocado. Para algunas personas sostener la felicidad y el placer resulta extremadamente difícil. Les cuesta entrar en contacto con lo agradable en la mayoría de los casos por lo que han vivido en su infancia. Si has sufrido abusos, como fue mi caso, se sabe que cuando el cuerpo es tocado de una determinada manera, segrega dopamina automáticamente. Así pues, si alguien ha experimentado esta sensación agradable mientras sufría abusos, puede a partir de entonces dedicarse a evitar toda sensación placentera ya que la vivencia resultará demasiado dolorosa y despertará también el dolor vivido. Otras lo que rehuyen constantemente son las experiencias y emociones desagradables. No quieren contactar con el dolor. Otras no soportan las vivencias neutras. Los niños son especialistas en esto. Dicen: “Me aburro” achacando la culpa de su aburrimiento a los adultos. Desean evitar esa experiencia neutra donde no ocurre nada en particular. A ciertas personas les ocurre en la edad adulta hasta el punto de que cuando están una relación en la que no está pasando nada acaban provocando una pelea. La intensidad crea adicción. Estamos siempre moviéndonos sobre un péndulo que va del anhelo a la aversión y de la aversión al anhelo. Es la forma que tenemos de estar continuamente escapando de aquello que sentimos. Al final de un día de trabajo suele asaltarnos un ligero bajón de energía. ¿Qué hace la mayoría de gente? Tomar una copa de vino o fumar o comer... Todo con la intención de no sentir esa sensación de vacío. ¿Cuál es la solución? La auténtica libertad reside en el no hacer, algo que resulta increíblemente difícil de llevar a cabo ya que en nuestra cultura siempre tenemos que estar haciendo algo. Pero la libertad es no hacer nada y sostener lo que uno siente. ¿Cómo? Practicando como practicas cuando quieres ser bueno jugando al fútbol o quieres ser bueno en tu trabajo. Es una práctica compasiva. “La auténtica libertad reside en el no hacer”. “El sufrimiento tiene un final”, asegura en la primera página de su libro. ¿Es así? Estas enseñanzas no son mías, proceden del fundador del mindfulness, Siddharta Gautama, conocido como Buda. Sus enseñanzas surgen de su experiencia personal porque estos conocimientos están en el interior de cada uno de nosotros y aparecerán siempre que nos tomemos el tiempo de parar. Si paramos, veremos que realmente existe una manera de dejar de sufrir. Nuestro cuerpo envejece, enferma y muere. Esto es una realidad. Pero los humanos, a quienes nos cuesta gestionar y aceptar los cambios, creamos un sufrimiento añadido e innecesario. Todo el mundo tiene la capacidad de vivir sin sufrir independientemente de sus condiciones de vida. Hay personas que gozan de mejores condiciones de vida que otras, es cierto, pero también lo es que las personas que tienen más no siempre son las más felices ni saben cómo disfrutar de ello. ¿Una de las raíces del sufrimiento es identificarse con los pensamientos dando por sentado que aquello que pensamos es real? Sí. Lo que enseño es que los pensamientos no son hechos. Si realmente tomamos por cierto y real aquello que pensamos, nos convertimos en nuestros pensamientos y actuamos a partir de lo que ha creado nuestra mente. La realidad es que la mente produce pensamientos y, aunque pueda calmarse, lo seguirá haciendo. La práctica consiste en tener pensamientos sin un pensador. Lo que digo es que los pensamientos llegan a nuestra mente, pero no tenemos por qué identificarnos con ellos, ni construir una historia a partir de ellos y después creerla cierta. Mi trabajo consiste en ayudar a las personas a descubrir un nuevo lenguaje alrededor de los sentimientos, de los pensamientos y de los hechos. Porque a menudo las personas aseguran “sentirse abandonadas”. O también dicen: “me siento juzgado” o “siento que me dejan de lado”. Pero en realidad esto no son sentimientos, sino una interpretación de algo que ha pasado. Estamos ante una historia que nos hemos contado y al creerla nos generamos sufrimiento. ¿Y qué hacer con las sensaciones? En mindfulness hablamos de tres tonos de sensación: sensación agradable, desagradable o neutra. Si caminando por la calle me encuentro con una pastelería, mi vista y mis ojos contactan con los pasteles y aparecen sensaciones en el cuerpo. Quizá empiezo a salivar, tal vez las manos me empiezan a sudar, aparecen sensaciones en el estómago... Y esto ocurre ante cualquier situación. Tenemos seis sentidos -porque la mente es también un sentido- y tan pronto como estos sensores contactan con algo aparecen sensaciones, unas veces de manera más sutil y otras de manera más determinante. Y según son estas sensaciones -agradables, desagradables o neutras-, llegan pensamientos a nuestra mente y después emociones y finalmente actuamos a partir de todo ello. “Para algunas personas sostener la felicidad y el placer resulta extremadamente difícil”. Reaccionamos a esa cháchara interior que a menudo está llena de pensamientos muy críticos con nosotros mismos... Sí, claro. Y nos tomamos lo que pensamos sobre nosotros mismos como una sentencia de vida: “Algo no va bien en mí”. “No soy digna de ser amada”. “No soy buena”. “Soy tonta”... Habrá que determinar cuál es el origen de toda esta cháchara e identificar de dónde procede esa voz. Suelen ser mensajes interiorizados desde la infancia, a veces es la voz de uno de nuestros padres, otras veces de un maestro, de un hermano, de un compañero de clase... Y es un pesado lastre que hemos arrastrado durante años y debemos dejar atrás para amarnos a nosotros mismos. Algunas veces también se nos ha enseñado una versión distorsionada del amor cuando, por ejemplo, nos han dicho cosas como: “Te pego porque te quiero”. Pero todo el mundo tiene la capacidad de recuperar el amor hacia sí mismo. Una de las toxinas que más daña es la ira. ¿Pero a veces ni siquiera somos conscientes de que la sentimos? Habitualmente las personas con niveles más altos de testosterona en su cuerpo, tienen más tendencia y facilidad para externalizar la ira, mientras que las personas con unos niveles más altos de estrógenos, la internalizan y se autodañan. Por eso son más frecuente las autolesiones o los desórdenes alimenticios en las mujeres que en los hombres. Yo sufrí un desorden alimenticio muy grave durante años. Me traté con una enorme violencia. Pero efectivamente, todos tenemos ira en nuestro interior, aunque no seamos conscientes de ella. Estar furioso no significa estar siempre gritando, el silencio puede esconder mucha rabia y agresividad. Muchas personas cuando se sienten invadidos por la rabia toman alcohol, se drogan, comen o consumen pornografía. Lo primero es darse cuenta de que esta rabia está y después habrá que ver qué hacemos con ella. ¿Y qué hacer con ella? Para trabajar la ira tenemos que volver a casa, es decir volver al cuerpo. Pongo a menudo un ejemplo: estoy conduciendo y de pronto se me cruza un coche. Entonces toco la bocina y grito al conductor como un loco. Si en lugar de eso nos pudiéramos dar cuenta de que cuando ese coche se nos ha cruzado, en nuestro cuerpo ha emergido una energía muy desagradable, si pudiéramos atender esa sensación que ha surgido, porque igual nos podríamos haber resultado heridos, hubiéramos podido morir o perder a nuestro hijo; entonces entraríamos en contacto con esa energía que ha invadido nuestro cuerpo y nos tomaríamos un momento para aquietarnos, que es lo que realmente necesitamos de verdad. Otro ejemplo que utilizo a menudo: cuando no encontramos las llaves de casa, solemos culpar a alguien de ello. Incluso los que viven solos acaban achacando la responsabilidad de la pérdida a la última visita que han tenido. Lo que ocurre es que se genera una sensación muy desagradable en el cuerpo y culpabilizar a alguien es una distracción para no entrar en contacto con esa sensación. Pero el auténtico trabajo es regresar al cuerpo, regresar “a casa”. Y utilizo la metáfora de la casa porque cuando no hay nadie en casa las luces están apagadas. Hay que aprender a habitar el cuerpo para abrir la luz. Es lo que enseña a hacer el mindfulness. ¿Cuál de las muchas propuestas prácticas que recoge en su libro recomienda a nuestros lectores para regresar “a casa”? Una de las prácticas que puede ayudar es la del “Afecto”: “Visualiza una foto de ti que te guste. Date un vistazo mental sin juzgar. Mírate con calidez y amabilidad. Date un abrazo metafórico o literal. Apóyate en tus brazos. Imagínate como un bebé diminuto e imagina que sostienes a ese bebé y que lo observas con cariño. Imagina el peso de ese chiquitín en tus brazos. Nótate a ti mismo. Apretuja a ese bebé en tu ser y date un abrazo metafórico. Cultiva más compasión en tu vida fijándote en ti mismo, con todo su dolor y dificultades, con una mirada tierna. Advierte si el darte afecto a ti mismo es agradable, desagradable, neutro o una mezcla de las tres cosas. Permanece con todo lo que surja, lo mejor que puedas, sin juzgar o montarte películas. Basta con que te apoyes en la sensación con delicadeza”. Otra práctica recomendable es la práctica de desarrollar la bondad hacia ti mismo: “Cierra los ojos y conéctate con tu asiento. Asegúrate de que estás bien apoyado y de que tus pies se asientan firmemente en el suelo. Hazte consciente de que la respiración permea tu cuerpo. Imagínala como un difusor disolviendo las toxinas de tu corazón. Al cabo de un minuto intenta visualizarte a ti mismo, o bien obsérvate en un lugar hermoso que te guste. O pronuncia en silencio tu nombre. Recuerda respirar. Al cabo de otro minuto dite a ti mismo: “Que sea feliz”, luego respira y sé consciente de cómo te sientes. Luego di: “Que esté bien”, luego respira y sé consciente de cómo te hace sentir. Luego di: “Que sea amable hacia mi sufrimiento”, luego respira. Permítete sentarte serenamente con todo lo que surja. Al cabo de unos minutos di: “Que cultive más bondad en mi corazón. Que cultive más paz en mi corazón. Que continué desarrollándome y creciendo”. Continúa recitando esas frases, dejando un minuto o dos entre cada una, permaneciendo conectado contigo mismo todo el tiempo. Transcurridos diez minutos, pon fin a la práctica”. Para muchas personas esta práctica resultará muy difícil. Para mí también lo fue, me costó porque tenía una mala relación conmigo misma. Es lo que esta práctica revela y lo que se debe trabajar. Fuente: CuerpoyMente.com
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    oct. 8

    Muchas personas han pasado o están pasando por lo que se puede definir como una crisis de vida . La palabra tiene muchas connotaciones negativas, por supuesto, ya que se asocia con situaciones muy difíciles de la vida, a menudo provocados por circunstancias fuera de la voluntad o el “control” de la persona, tales como: pérdida de seres queridos, problemas familiares difíciles, pérdida económica o un problema de salud. A veces las crisis también son provocadas por puntos de inflexión drásticos en la vida de una persona que siente que está perdiendo puntos de referencia sólidos como la identidad o el propósito de la vida. La clásica crisis de la vida media es un ejemplo pertinente. Aunque el atravesar por una crisis personal o vital nos hace sentir mal, también representa una oportunidad para aprender algo nuevo , convertirnos en personas más resilientes y evolucionar. El lado positivo y constructivo de una crisis de vida: Según ciertas investigaciones sobre el comportamiento de los sistemas adaptativos inteligentes, se ha determinado que los sistemas cambian y se auto-organizan al entrar en crisis momentáneas (un choque para el sistema donde pierde el equilibrio, la integridad y la identidad por un breve momento). El resultado es que cambia y se reestructura en un sistema que se adapta mejor a su entorno. El cambio y la evolución continuos ocurren a través de grandes o pequeñas crisis y `revoluciones’. Una analogía obvia con lo anterior es la crisis de la vida humana. Cuando atravesamos una crisis, no estamos experimentando una falla que necesita ser corregida, sino más bien viviendo una oportunidad de “re-estructurarnos” y salir como individuos más fuertes y más adaptados a las corrientes y problemas de la vida. Estas son algunas de las grandes oportunidades que ofrecen las crisis de la vida: Romper las ilusiones: Una crisis muy a menudo hace añicos la “realidad” del individuo. Puede ser tan perturbador que toda la realidad parece desmoronarse. En muchos sentidos, esto puede ser algo realmente positivo. En nuestra vida construimos todo tipo de creencias, apegos e ideas que son ilusorias en el mejor de los casos. Algunos de ellos se fortalecen a medida que se refuerzan con las decisiones que tomamos y las experiencias que tenemos. Estas realidades o ilusiones fabricadas pueden estar tan profundamente arraigadas que sólo puede ser necesario un “choque o crisis del sistema” para atravesarlas. De hecho, la crisis hace que la persona se sienta desnuda. Despojadas de mundo, se da cuenta de lo profundamente apegadas que estaban a algo nada auténtico e irreal. Descubre nuevos indicios y significados: Cuando alguien atraviesa una crisis, cambia su perspectiva de la vida. Aquellas cosas y creencias que alguna vez fueron sostenidas como “sacrosantas” son cuestionadas. Con este cambio fundamental de valores y de perspectiva, tenemos la oportunidad de descubrir nuevos significados y perspectivas a nuestro alrededor. Cambiamos nuestro lenguaje de vida, lo que puede hacernos fluir y familiarizarnos con experiencias que nunca antes habíamos tenido en cuenta. Impulsar el cambio: Por supuesto, el cambio es el matiz positivo de cualquier crisis de vida, como se señala en la idea de los choques del sistema. Una crisis puede sacudirnos hasta la médula, pero aunque su paso puede ser oscuro y doloroso, puede resucitarnos a nuevos comienzos y transformarnos. Oportunidad para superar los miedos: En nuestra hora más oscura nos enfrentamos a nuestros mayores demonios que finalmente se traducen en nuestros miedos más profundos. Los miedos pueden perseguirnos a lo largo de toda nuestra vida. Sin los pasajes críticos de la vida como las crisis, no tendríamos la oportunidad de enfrentarnos cara a cara con nuestros más profundos miedos , y aquí es donde reside la mayor oportunidad de superarlos. Reinicie su sistema: Rompiendo ilusiones y superando miedos, usted está pasando por un reinicio completo del sistema. De hecho, la crisis puede ser un proceso de limpieza muy completo. Por supuesto que no se siente nada bonito cuando lo estás atravesando, pero una vez que pasa la tormenta logras ver la vida con otros ojos. A veces una crisis puede ser considerada una segunda muerte (o una muerte del ego) y con la muerte viene el renacimiento. Despellejando la piel vieja: Las crisis de vida no siempre son totalmente perturbadoras. Puede haber pequeñas crisis de la vida que no son lo suficientemente fuertes como para reiniciar tu sistema y construirlo desde cero, pero lo suficientemente fuertes como para ser capaz de pelar las capas de piel vieja. Te endurece, te hace más flexible y se adapta mejor a muchas de las cosas que te molestaban. Experimentas una apertura, emocional y a veces espiritual, que te sincroniza con una parte más profunda de tu ser. Saldrás más fuerte: Las crisis pueden ser sobre todo pruebas. En esos momentos en los que uno se siente completamente perdido y herido, hay oportunidad de ser probado. Recuerda que las crisis también pueden ser vistas como una iniciación a la vida – una prueba o desafío que puede llevarte a un nuevo nivel de ser. En última instancia, te hace más fuerte, no porque hubiera “endurecido tu piel” como algunos suponen, sino por el contrario, porque te hace más flexible y abierto a las tormentas venideras. Poniéndote en Contacto con su “Ser Interior”: El punto sobre la apertura de hecho apunta a otro beneficio oculto. En el primer punto mencioné cómo la crisis puede romper nuestras ilusiones. Las ilusiones pueden ser tanto sobre nuestra vida externa como sobre la interna. Podemos tener muchas ilusiones sobre nosotros mismos, como imágenes o identidades no auténticas de nosotros mismos. Romper esas ilusiones y ser más abiertos nos llevará a un aspecto más cercano y verdadero de nosotros mismos. Abrirse al Amor: Incluso los personajes más rudos pueden ablandarse en medio de una crisis de vida. Nos damos cuenta de lo frágiles y sensibles que somos. Entendemos la importancia de la atención y el amor de los demás, pero lo más importante es que nos damos cuenta de lo importante que es darlo a conocer. Una crisis puede ser una gran oportunidad para reconciliarnos con nuestro pasado y con nosotros mismos. Nos sacude hasta la médula y a menudo comprendemos plenamente cómo éramos de “rígidos” y nos cerramos para amar detrás de la máscara de nuestras carreras, de nuestras personalidades sociales o de nuestras imágenes de nosotros mismos. Una excelente oportunidad para “soltar y confiar”: El verdadero desafío de una crisis de vida es dejar ir y confiar. Es contradictorio dejar ir y confiar en el momento en que nos sentimos más vulnerables, golpeados o traicionados por la vida, pero ahí está el desafío. Sin embargo, Dejar ir y confiar resulta el mayor y más gratificante beneficio de cualquier crisis. Cuanto más resistimos, más difícil será el paso. Es un poco como cuando estás flotando en el mar y las olas vienen hacia ti. Si luchas, tus músculos se ponen rígidos, pierdes mucha energía y aliento y eventualmente te arriesgas a hundirte. Al dejar ir y relajarse es más fácil mantenerse a flote. Sobretodo, aunque te sientas de la peor manera, no dejes de agradecer la crisis de vida que tienes, porque en definitiva te llevará a convertirte en tu verdadero YO y a ser tú mismo! Fuente: Reencontrate
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